Mie 20 Dic 2006
La mayoría de los mortales esperan la definitiva y gran felicidad y se pierden de las pequeñas alegrías de cada día. No conozco nada que no pueda decirse o asumir con una sonrisa, con un talante positivo y con cierto sentido del humor.
Toda alegría es poca y te equivocas si que piensas que solo debes y puedes estar alegre cuando todo te va bien y las cosas suceden a tu gusto. También te equivocas si piensas que es natural mostrar descontento y sentirse mal después de cada contratiempo y cada adversidad. El aprendiz de sabio es consciente de que un día sin alegría, sin una sonrisa es un día inútil, y obra en consecuencia. No espera a estar contento de forma espontánea y natural, cuando las cosas le vienen de cara y a favor, sino que cada día se trabaja y se fabrica su gozo, su contento y sus ganas de vivir y aprende a estar alegre incluso en las circunstancias mas adversas, por descabellado que pueda parecer.
El secreto esta en saber elegir el sentimiento de la alegría en lo mas profundo de ti decidiendo por propia voluntad que tu gozo, la paz de tu espíritu y tu actitud de contento sean realidades independientes de la suerte o de la desgracia, del día que amanezca o de lo bien o mal qu ete han venido las cosas.
No se trata de reírse de todo y por todo como tontos, sino de que tu estad de alegría y de gozo no dependa de las personas y de las situaciones del momento. Tú ya eres felicidad y decides experimentar esa felicidad y alegría cuando más lo necesitas, para contrarrestar la adversidad y el malestar creado en tu entorno.
El aprendiz de sabio es consciente de que si deja de lamentarse y de “rumiar” las desgracias y los malos momentos del pasado y del presente, la alegría y las ganas de vivir brotan a raudales de ese manantial inagotable que es la propia vida
Bernabé Tierno