Es difícil hablar hoy día de religión. He visto reacciones de todo tipo cuando reconozco mi opción de cristiano. Desde la de que pena, parecía un tío inteligente, pasando por eso que dices que tu crees NO es cristianismo a la que te echa en cara las desgracias de la iglesia institución.

Es el gran peligro de hoy, en general. La simplificación está al uso. Los matices parece que no cuentan. O blanco o negro. O bueno o malo.

Respeto perfectamente las opciones agnosticas, ateas, otras religiones. Creo sinceramente que la espiritualidad, en mayor o menor medida es un rasgo fundamental del ser humano. Y me parece que las antiguas imposiciones religiosas (en concreto en la sociedad española) no son aceptables. Pero parece que la sociedad de hoy quiere quitarlas de un plumazo. Lo que antes valía ya no vale. Y encima es malo.

Desde ya he de decir que rechazo frontalmente una religión que crea confrontamientos entre iguales, que es manipuladora y limpiadora de conciencias. La religión de las recetas (if A -> B). Y la de las grandes verdades absolutas que rechazan cualquier otra opción.

Una religión es una forma de ver la vida, la cultura, el amor, la naturaleza, el universo. Suelo decir que es como un carrito de la compra de una forma especial en el que encaja todos los productos perfectamente, del supermercado que es la vida.

Y es difícil vivirlo a día de hoy. De la navidad, el nacimiento del hombre nuevo, solo nos llega el corteinglesismo. La semana santa, épioca de la destrucción de lo malo de la persona y renacimiento del hombre nuevo, es para los viajes.

Como otros años marcharé a una pascua juvenil. A celebrar. Que me perdonen los de Halcón Viajes ;-)