Mie 18 Abr 2007
Admiro a las personas que tienen como opción profesional carreras menos espectaculares, o con menos reconocimiento social, pero que ayudan a crear un mundo mejor para vivir.
Al fin y al cabo, por mucho que le fastidie a más de uno, los ingenieros apenas trabajamos con máquinas, manipulamos acero, conocimientos, compuestos químicos… Pero al final solo creamos cosas. Asépticas, sin vida. Que nos hacen la vida más fácil, pero no un mundo mejor. Puedes crear un mundo tecnológocamente muy avanzado y humanamente muy pobre.
Los trabajos sucios se hacen en la sombra, con sudor y lágrimas. Aquellos que si todo va bien, nadie te lo va a reconocer, pero que si fallan, todos notamos que no lo están haciendo bien.
Me refiero a los trabajadores sociales. A aquellas personas que ayudan a la integración de colectivos inmigrantes en nuestra sociedad y que ayudan al enriquecimiento entre culturas. Ellos hacen que aparezcan nuevos peones de obra, pintores, alfareros, etc y no delincuentes. También consiguen rehabilitar a toxicómanos, a personas marginadas, ayudan a familias deshechas, dan apoyo a personas maltratadas…
Al fin y al cabo más que racistas, nos da miedo la pobreza que llega con los inmigrantes.
Eskerrik asko, benetan.
Abril 18th, 2007 at 17:32
ezin adosago egon.