Sudor goteando por tu frente, metiendose en los ojos. El picor es soportable, aunque no deseable. El azul, intenso. Un tatami grande, nuevo, recién estrenado.

Noche. Terraza. Ladridos en la lejanía y el sonido de las teclas mientras escribo este post. Un pequeño murciélago se da un festín de insectos en la farola de al lado.

Pequeños placeres de la vida: escribir un post en la terraza de casa, mientras el cuerpo se relaja tras el primer entrenamiento del curso.

He vuelto. Y espero que sin interrupciones.