Hace dos semanas debería haber escrito este post, pero decidí esperar que pasara algo de tiempo, y no escribir algo excesivamente lacrimógeno.

Y es a raíz de que decidí no continuar con mi colaboración con la subcomisión regional de jóvenes de la Salle. Eso, exactamente era un órgano de gobierno a nivel de colegios La Salle de todo el estado desde el que se intenta mejorar la comunicación entre monitores y educadores no formales que trabajan en entornos o colegios de la salle.

Fruto de este voluntariado (3 añitos ya), el mayor hito fue el Simposio de Roma de 2006, del cual fui parte de la coordinación del encuentro. Para mí ha sido la mejor experiencia en este ámbito que he tenido. Podría nombrar a un montón de personas que me han ayudado, comprendido y con las que he compartido todo tipo de experiencias.

Pero cada uno tiene su tiempo, y su lugar. Y tras haberle dado muchas vueltas, he pensado que lo mejor es dejarlo. Por un lado, porque ya había perdido parte de esa frescura, y porque el compromiso ya no era tan fuerte. Para hacer algo a medias, mejor no hacerlo.

Como no, desde aquí quisiera agradecer a toda la gente que ha confiado en mí, aquellos con los que he compartido algo durante estos años. Al fin y al cabo, aunque en el órgano oficial solo estuve 3 años, llevo metido en esto desde que se empezó a gestar el movimiento como tal. Hará 7 años de esto.

Y qué decir. Excesivas sensaciones, recuerdos y personas que se me pasan por la cabeza, y a los que me gustaría decirles gracias. Gracias por creer en otro tipo de relaciones, gracias por apostar por la juventud, gracias por dejar que metamos el morro en vuestros asuntos, gracias…

Otra etapa comienza. Que los desafíos de la vida no nos amedrenten.

Eskerrik asko, bihotzez.