Lun 2 Jun 2008
El bacterio. Nombre de pila, elejido ala perfección por alguno de sus alumnos cabrones. Barbudo, medio calvo, y como una chota. El viernes se nos marchó.
Tuve la suerte de ser alumno suyo, y de disfrutar de sus clases. Tenía frases que no creo que se nos olviden en la vida: Yo no soy biólogo, yo soy Juanjo, “vale hijos, vale”, “Uy! mira que bonitoooooo”, Me he encontrado con el director esta mañana y me ha dicho que la fórmula del ciclopentano perhidrofenantreno es… Por no hablar de sus correcciones, que dejaba tu examen garabateado y con comentarios del tipo “eso no te lo crees ni tú”, “bonita serie de ficción”, o los ceros con carita que nos ponía en el examen. Su mítica pregunta final de un examen, que si le escribías un chiste que no conociera, te subía 0,25 a la nota final.
Recuerdo sus míticas explicaciones de la energía de activación de las moléculas, poniendose de pie en la silla del profe. Los aplausos y vítores que debíamos proporcionarle al enlace SP3 del carbono, las moléculas de cualquier compuesto que iban en carrito (un enzima). Nos contaba lo que le flipaba el movimiento browniano, que lo solía mirar cuando estaba medio sopa, siendo él un niño.
Disfruté como un enano en sus clases, pero me motivaba su capacidad de mantener despierta a al gente, de explicar el ciclo del ATP y que nos lo aprendiéramos. Despertó en mi el amor por las ciencias de la naturaleza, con la consiguiente dificultad de elegir carrera. Uno de esos docentes con los que conectas, y con el que tuve muy buena relación.
Hace apenas un mes, me encontraba con él por la calle. Siempre tenía un momento para hablar. Mítico repaso a ver que tal la familia, estuvimos hablando de trabajo. Si es que estás como una txota, hijo terminaba nuestra conversación.
Anteayer en San Asensio, la iglesia a reventar. Llovía. Unos cuantos exalumnos tuyos, a parte de la familia La Salle estábamos ahí, para honrarte, darte gracias y despedirte. El nudo en la garganta, las lágrimas agolpándose en los ojos, por lo repentino de tu marcha. No encontré un virus informático que no tuvieras, y así ganarme un 10 en informática. Menudo chasco os vais a llevar como no haya nada después, -decía cuando fallecía alguien cercano.
Si es que la muerte debería estar prohibida por la constitución.
Gero arte, Juanjo.
Junio 2nd, 2008 at 9:28
Creo que no se valora -ni se ha hecho ni se hará- la figura del docente como formador de personas. Igual es como todo, que hay extremos: Gente anodina cuya vida es su asignatura y que recibe un sueldo por valorar los conocimientos impartidos. Y luego gente que, además de descubrir un nuevo horizonte a sus alumnos, intenta hacerlo ameno y trascender fuera de su ámbito.
He tenido la suerte de disfrutar clases del segundo tipo y la desgracia de tener que sufrir a los de la primera clase. En fin, que comparto tu pérdida.
Junio 2nd, 2008 at 15:23
Joder, no tenía ni idea, no me había enterado :’(
A mí también me dio clase, era un tío de la leche, con una integridad personal y un carisma como pocos… había mucha humanidad en él.
Un fuerte abrazo, Juanjo, estés donde estés…
Junio 6th, 2008 at 13:09
Joder!!!, no jodas?
Era un genio de los de verdad.