Difícil de escribir el título de éste post. Porque, la verdad, es que es difícil escribir sobre algo cuando te han decepcionado tantas veces.

Como casi todo chaval nacido a principios de los 80, pasé la pubertad escuchando Metallica. La única cinta ,comprada con la escasa paga que me daban mis padres cuando tenía 12 años, que por aquel entonces tenía, la iba grabando con diferentes grupos que le iban pasando a mi hermano. Hasta el 92, que fue cuando escuché por primera vez el Black Album. 4 años estuve prácticamente escuchando únicamente ese disco. Aprendí a tocar la guitarra con 14, y lo tocábamos unos amigos y yo entero, de arriba a abajo.

Cuando tienes 14 años y el mundo está contra tí, me refugiaba en la música y la guitarra. Ojo! La cinta era de Cromo, de las caras. Y entonces, esos señores, que habían sido tus ídolos empezaron a sacar bodrios del estilo Load y ReLoad, siendo el reload el último disco que me compré de este grupo. Y mis gustos cambiaron hacia grupos europeos: Blind Guardian, Nightwish, etc.

Cada nuevo disco que sacaba Metallica, al menos le daba una oída, pero hacía años que ya los daba por perdidos. Sinceramente no me gustaba, ni el S&M, ni el St. Anger, ni ninguno de esa fecha. Tanto el Load como el Reload, como buen fanboy, los escuché hasta la saciedad, con lo cual llegaron hasta a gustarme.

Y ayer cayó en mis manos el nuevo, Death magnetic. Con un sonido bastante parecido al And Justice for all, sigo escuchándolo. Llevo 5 canciones, y 17 años después estos tíos lo han conseguido. Han conseguido que vuelva a esuchar un disco suyo y realmente despertar admiración, porque han hecho un disco de Thrash Metal como los de antes.


Bazen ordua!