Lun 22 Dic 2008
Síntoma inequívoco de las navidades: mi casa se llena de panfletos y propagandas de tiendas de juguetes. Que si Toys’r'us, juguettos, etc.
Cuando era enano siempre pedía una cosa. Tenía bastante claro que era lo que quería. Con mis sobrinos pasa una cosa curiosa: no saben ni que pedir. Creo que es un signo inequívoco de la opulencia a la que están acostumbrados.
La dificultad de educar a un niño y la coherencia necesarias no es algo que se obtenga facilmente. Me parece un proyecto de investigación aplicada en toda regla (como dice algún padre que conozco).
Del adulto-centrismo al niño-centrismo. Hemos pasado de un sitio donde se pasaba del niño, al momento actual, en el que son los reyes indiscutibles. No me parece mal. Sin embargo, ese cambio de foco ha hecho que las épocas de regalos sean una orgía de consumismo.
Afortunadamente, hemos conseguido parar esta tendencia realizando regalos comunes y un bote común, porque se había escapado de nuestras manos.
Orain ume bakointzeko opari bat. Umeengan maitasuna ez da oparietan nabari, baizik eta zenbat denbora zauden beraiekin. Hurrengo pausua: sobratzen zaiena txiroei eman. Hasiberri bezala jokatu dugu, baina kostatu ere, ikasi egin dugu. Azken finean umeak bakarrik ez dira hezitzen, nagusiak ere hezitzen gara beraiekin.
Diciembre 22nd, 2008 at 12:22
Jum, cierto. Y luego se convierten en esos niños consentidos, mimados y sobreprotegidos que nada más salir de casa reciben una hostia de realidad de las que hacen época. Si algún día tengo hijos intentaré inculcarles que las cosas se consiguen con esfuerzo y que la mayor parte de las veces, es el esfuerzo propio.
Diciembre 22nd, 2008 at 14:38
¡Gran verdad! A ver qué tal se nos da resistirnos a sus hechizos tipo:
“por favor” times 1000