Últimamente he vuelto a la sana costumbre de leer por las noches. Tras haber terminado el libro de Punset Por qué somos como somos, ayer mismo empecé con el cómic de Watchmen, que me ha prestado un colega.

Casi al principio de la historia, hablan dos personajes en los que dice que tiene un amigo por carta. Paré la lectura y empecé a recordar aquella agradable sensación del mundo cuando no estaba online.

Bubble burbuja
Imagen de flickr CC license

No me refiero únicamente a la conexión a internet, sino a aquellos días en los que tampoco andaba con el móvil. Cuando para saber algo había que esperar a llegar a casa y coger el teléfono, cruzar los dedos, y que la otra persona estuviera en casa para poder hablar con él. Será porque el recuerdo tiende a endulzarse, pero recuerdo esa época como más tranquila.

Y a día de hoy, en mi burbuja tecnológica, mirando el correo en el trabajo cada 30 minutos, con el móvil siempre encendido - cosa que no empecé a hacer hasta hace unos 4 años -. Una de las sensaciones más agradables de las vacaciones es dejar todos los teléfonos y similares en casa y simplemente estar. Respirar, que diría Nando.

Nire buruari jarri diot premiazko flag bat, eta ematen du beti egon behar dela aktibatuta. Arlo hontan ere haztea, eta gauzei behar duten garrantzia ematea da aurten ikasi nahi dudan gauza bakarra. Urte amaieran ikusiko dugu…