Lun 22 Feb 2010
No, nada que ver con la Virgen ni similares. Lee todo el post, y verás por qué.
Estoy preparando mi examen de cinturón negro de Vovinam (quién lo iba a decir!) cuando el viernes sufro una mala caída. Golpe fuerte en el talón. El sábado no podía ni apoyar el pie.
Como golpe que es, fui ayer domingo a nadar, que puedo hacerlo fácilmente. A la salida de la piscina me cruzo con un señor mayor, un amable anciano, que me ve cojear:
- Déjame que le eche un vistazo - me dice con familiaridad. Ni corto ni perezoso, me apresuro a sentarme en un banco y me quito el zapato.
Me dice que si me importa ponerme las manos. Como buen escéptico, le digo que por supuesto que sí. Había oído hablar de ese tipo de gente, y no quería perder la oportunidad de experimentar este tipo de energías.
No voy a decir que milagrosamente me curó, pero sí he de decir, que al de 5 minutos txarlando alegremente con este señor, de apellido Santa María, sí me incorporé más fácilemente y mi recuperación podría decir que ha ido mucho más rápido. Insisto, el sábado no podía ni apoyar el talón.
Magia? Superchería? Autosugestión?
A saber. Pero hoy sé que estoy mucho mejor, y aunque hoy no pueda ir a entrenar normalmente, seguramente esté disponible para el sábado.
Mirarietan ez dut sinisten, baina bera zegoela eskuak nire oinean jarrita, bero arraro bat somatu nuen, nire barrutik irtenda, orpora zijoala. Sentzasio arraroa, baina hobeto nago gaur. Eta hori gertakaria da.
Hainbeste denbora ezer kontatu barik, eta bapatean gauza asko pasatzen ari zaizkit. Kuriosoa bizitza!


